Ésta mañana buscando información sobre las ONG, me he encontrado con ésta opinion en la página de internet Bottup
Hay algunas personas que tratan de minimizar su importancia alegando,
por ejemplo, que no saben a dónde irá a parar realmente el dinero que
recaudan.
Es evidente que, conociendo el comportamiento humano,
ninguna organización del tipo que sea está libre de sufrir las malas
prácticas de algunos desalmados. Esto sabemos que sucede en la política,
en la empresa privada, en la Administración Pública e incluso en el
Departamento de Justicia. Pero evidentemente pienso que a nadie se le
ocurre, para eliminar esas malas prácticas en forma de corrupción de
algunos individuos, proponer que desaparezcan las instituciones
públicas, las empresas privadas, los jueces e incluso también la
democracia.
No,
no sería lógico tomar tal decisión, pero sí en cambio intentar llevar a la práctica unos controles exhaustivos para evitar que unos pocos se aprovechen de la buena voluntad de muchos. Pero como decía al principio de este artículo, la excusa de algunos para no colaborar con las ONG es alegar que su dinero no llegará a su destino, auto convenciendo quizá de esa forma a su conciencia ante cualquier intento por parte de ésta a rebelarse.Es imprescindible que las ONGD trabajemos en las causas de la pobreza y la desigualdad mediante campañas de sensibilización y denuncia
La verdad es que si viviésemos en un mundo sin hipocresía,
sin individualismos exacerbados y con unos valores basados plenamente en
la justica social y en la equidad, el trabajo de las ONG no tendría
sentido puesto que tal labor la realizarían nuestros gobernantes, esos
gobernantes que, en cierto modo, elegimos cada cuatro años para que
velen por el bienestar de todos sin excepción (al menos esa es la teoría
en los países democráticos). Pero claro, ya saben que una cosa es la
teoría (es decir, los buenos deseos) y otra muy distinta la práctica (o
sea, el interés personal de cada uno a la hora de poner su papeleta en
la urna).
Rosa Herrero en su despacho
Así
pues, nos encontramos con una realidad social que nos dice que si no
fuera en parte por la labor de muchas ONG, en muchos países
subdesarrollados las condiciones de vida serían aún más extremas de lo
que lo son en la actualidad. Pero ya no sólo en los llamados países
subdesarrollados, sino también en ese llamado primer mundo, puesto que
hay que recordar que en los Estados Unidos (primera potencia económica
mundial) hay unos 49 millones de pobres
(alrededor de un 15% de su población), mientras que en nuestro propio
país el porcentaje de pobres se sitúa en el 20% (unos 9 millones que
viven por debajo del umbral de la pobreza).
Os dejo un video:













